Running Man (2025)
- Medios Multimedia UPGdl
- 12 nov 2025
- 1 Min. de lectura

Edgar Wright vuelve a dejar claro que entiende el cine como un juego de ritmo, estilo y personalidad. Running Man es puro dinamismo: una coreografía de acción que se mueve con precisión quirúrgica gracias a un montaje que nunca pierde el pulso y una cámara que se atreve a explorar ángulos, velocidades y transiciones que ya son marca registrada desde la era Cornetto. Se siente fresco, juguetón y, al mismo tiempo, completamente consciente de su identidad visual.
Glen Powell sigue en su era ascendente, demostrando que puede saltar de género en género sin perder naturalidad. Tiene ese carisma que sostiene escenas completas sin esforzarse demasiado y aquí lo aprovecha a tope. Es de esos roles donde notas que ya está jugando en la liga grande.
Pero no todo es flawless. Las fuerzas antagonistas se quedan cortas: funcionan para mover la trama, pero no generan tensión real ni un conflicto que eleve la historia a algo más complejo. Lo mismo pasa con el personaje de Emilia Jones, que termina atrapado en un espacio muy limitado, sin el peso emocional que podría equilibrar la energía del protagonista. En una historia que pide contrapesos fuertes, esas ausencias pesan más de lo esperado.
Aun así, Running Man es un ride sólido, visualmente vibrante y con momentos que recuerdan por qué Wright sigue siendo uno de los directores más reconocibles de su generación.

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